Es una lata el trabajar…

Que tener que ir a trabajar por obligación es un auténtico coñazo no creo que lo niegue nadie, ni la persona más trabajadora del mundo. Y la cosa se pone mucho peor si además no es el trabajo soñado por años, o es algo a lo que nunca pensaste que te dedicarías ni en tus peores pesadillas (que se lo digan a nuestros amigos de la viñeta, jeje).

Pues sí, hay trabajos realmente desagradables, amigos, para qué lo vamos a negar. Ya se sabe que currar es necesario, incluso dicen que da salud, pero hay veces en que nuestras ocupaciones se nos hacen demasiado cuesta arriba. Y aunque la respuesta sencilla sería cambiar de trabajo, no siempre se puede uno dar el lujo de hacerlo, menos como está el mercado laboral en estos días.

Por eso se entiende que haya gente haciendo trabajos que así a voz de pronto echan un poco para atrás.; pongamos por ejemplo el de sepulturero, o encargado de un cementerio. Cierto que en principio no hay nada desagradable en ello: no es peligroso, el horario suele ser flexible y sin demasiadas horas laborables, el sueldo no estaría mal, y por lo general hasta podría llevar aparejado una vivienda. Pero, ¿quién en realidad ha soñado de pequeño con ser enterrador? Seguro que ninguno de vosotros.

Otro trabajo que tampoco levanta pasiones precisamente es el de barrendero, aunque en la actualidad signifique convertirse en funcionario, con las ventajas que eso acarrea. Incluso aunque este curro sea por oposición, sé de buena tinta que no siempre llega a llenarse el cupo de examinados, y también que son muchos lo que se presentan a falta de otro puesto mejor, y porque realmente necesitan trabajar, que no ese trabajo. Y es que parece que limpiar la suciedad ajena no le gusta a nadie, cosa normal, porque por lo general ni siquiera gusta quitar la propia.

Y podríamos seguir con un montón de ejemplos más, algunos realmente escatológicos, como los presentados al principio del post. Pero si realmente tienes curiosidad, mete en tu buscador de internet “los peores trabajos del mundo“, y no podrás por menos que alucinar.